Por qué los mejores profesores tiene que estar en primer curso

Educación

Un estudio concluye que los niños que reciben una buena formación al empezar primaria obtienen mejores resultados académicos cuando son adolescentes

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Clase de primaria de la escuela Sant Roc de Olot

Inma Sainz de Baranda

“El buen maestro hace que el mal estudiante se convierta en bueno y el buen estudiante en superior”, decía la revolucionaria educadora estadounidense Marva Collins. Incentivar al alumno es básico para motivarle a aprender. ¿Y cuál es la mejor fórmula para incentivarles? Pues según la Universidad de Durham, no hay mejor fórmula que poner a los mejores profesores en el primer curso de primaria.

Los investigadores han descubierto que los niños a los que se les enseña bien en su primer año logran mejores resultados en inglés y matemáticas en el Certificado General de Educación Secundaria (GCSE), una serie de exámenes que realizan todos los niños de entre 14 y 16 años de Gales, Inglaterra e Irlanda del Norte.

El estudio ha analizado los resultados de 40.000 estudiantes ingleses

El estudio, publicado en la revista School Effectiveness and School Improvement , ha analizado los resultados de 40.000 niños ingleses y ha proporcionado evidencias de que el impulso en el desarrollo desde el inicio de la educación primaria permanece con los niños hasta el final de la escuela obligatoria, a los 16 años.

Los expertos midieron la progresión temprana en lectura y matemáticas de los niños al inicio de la escuela primaria (que en Inglaterra comienza entre los 4 y los 5 años) con un sistema de evaluación conocido como Indicadores de rendimiento en las escuelas primarias (PIPS). Fueron evaluados de nuevo al final de ese primer curso y otras tres veces, a los 7, 11 y 16 años.

Se midió su progresión al inicio de primaria y se hizo de nuevo a los 7, 11 y 14 años

Al valorar a los pequeños al comienzo y al final de primero, el equipo de Durham pudo identificar las clases en las que los pequeños lograron un progreso significativamente mayor que el promedio. Luego siguió controlando a los menores a través de los cursos para analizar el impacto a largo plazo.

Los investigadores tuvieron en cuenta una serie de factores sociales y económicos que podrían sesgar los resultados, incluida la edad de los niños, el comienzo de la escuela, el sexo, la etnia, las necesidades especiales, el inglés como idioma adicional, la privación y el nivel de la escuela/clase.

Los investigadores tuvieron en cuenta los factores sociales y económicos que podrían sesgar los resultados

El trabajo concluye que el primer año de escuela presenta una oportunidad de impactar positivamente en los resultados académicos a largo plazo de los niños. “La enseñanza de buena calidad en esta fase de la carrera escolar de un niño parece tener beneficios duraderos”, asegura el profesor Peter Tymms, director del estudio.

”Las mejoras conseguidos en niveles más avanzados también tuvieron beneficios a largo plazo, pero no tan grandes como los vistos en el primer año de escuela”, añade. Por eso cree básico que la administración se plantee un nuevo “enfoque” para reubicar “a los maestros de alta calidad para garantizar que todos los niños experimenten un primer curso efectivo”.

La enseñanza de buena calidad en esta fase de la carrera escolar de un niño parece tener beneficios duraderos

El equipo de la Universidad de Durham también abordó si las escuelas más eficaces podían reducir la brecha en los logros observada entre los niños de familias acomodadas y pobres. Al analizar los datos sobre el origen de cada niño y compararlos con los logros en la escuela, los investigadores concluyeron que no había “evidencia significativa“ de que los centros educativos en Inglaterra hubieran conseguido estrechar el vacío entre los pequeños.

Esta diferencia de clase sigue siendo, dicen los expertos, un problema persistente no solo en Inglaterra, sino también en muchos otros países. “Las interacciones de los factores relacionados con el entorno y el hogar del niño están, en gran medida, más allá de la influencia directa de las escuelas. Este es un problema difícil de superar”, apunta Tymms.

Ni las escuelas más eficaces han podido reducir la brecha entre los niños de familias acomodadas y pobres

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