Pino del Oro | Zamora

EXPLOTACIONES AURÍFERAS
ROMANAS DE PINO DEL ORO

Romano

Al oeste del casco urbano de la localidad de Pino del Oro discurre el arroyo Fuentelarraya y en el entorno de su cauce se reconocen numerosos restos de una actividad minera romana. Grupos de mineros en los siglos I y II de nuestra era se emplean aquí en la extracción y tratamiento de oro.

En ese momento histórico, la extracción del preciado metal es una de las actividades prioritarias en el noroeste de la meseta. Era necesario explotar el oro en todos aquellos territorios en los que se sabía de su existencia, ya que el sistema monetario instaurado por el emperador Augusto se basaba en la moneda de oro, el áureo.

Las evidencias se encuentran sobre la roca granítica propia de la zona, y responden tanto a la extracción del mineral, como a su posterior tratamiento.

La investigación arqueológica comenzó en 2006. Desde entonces se han descubierto 73 yacimientos en los que se aprecian testimonios arqueológicos que nos indican cómo en este territorio zamorano se seguían las mismas técnicas extractivas que en otras explotaciones mineras romanas conocidas del noroeste peninsular. Primero se trituraba de forma manual el mineral con grandes mazos, después se molía y se lavaba. Estas labores tenían lugar sobre la roca granítica, en receptáculos horadados rectangulares, llamados cazoletas, abundantísimas en la zona, con unas dimensiones entre los 20 y 40 centímetros

Para finalizar el material fino triturado se tostaba y se lavaba en los arroyos mediante bateo. Los procesos para obtener el oro de los filones son ya enumerados por el escritor romano Plinio: “El que se ha extraído, se machaca, se lava, se tuesta, se muele”. De alguno como el bateo o la tostación no hay posibilidad de detectar evidencias arqueológicas, ya que el bateo tendría lugar al aire libre mediante la quema más que probable de ramas y troncos de encinas abundantes en el entorno.

El punto primero del itinerario muestra el paisaje de la zona. Se emplaza sobre un afloramiento rocoso elevado, la Peña Latalaya, que permite al visitante divisar el entorno y hacerse idea de la extensa superficie de la explotación romana.

El punto segundo se sitúa en el cauce del arroyo Fuentelarraya y el panel que encontramos ofrece información sobre el uso tradicional del granito en la zona. Con frecuencia empleado en la construcción de cercados y puentes, conocidos éstos en la zona como pontones.

El punto tercero se ubica en un área a la que denominan Los Monticos. Allí hay una amplia fosa, resultado de la excavación generada por los romanos para obtener el oro. El lugar es fácilmente reconocible por la cubierta metálica a dos aguas que impide que la fosa se llene de agua o de vegetación.

El siguiente punto, el cuarto, se ha colocado en la zona conocida como la Leyenda de la Sierpes. Un afloramiento granítico de gran entidad con cazoletas talladas en la zona baja destinadas al lavado y triturado del material. Sobre las cazoletas se talló la roca en forma de visera con la intención de proteger de las inclemencias del tiempo a los hombres que se dedicaran al tratamiento del oro.

Unos metros más adelante nos topamos con el punto quinto. Situado a orilla del arroyo muestra una nueva trinchera, la de La Ribera, en la que se extrajo abundante mineral granítico en el que se entremezclan vetas de cuarzo. Es precisamente en los filones de cuarzo en los que se encuentra el oro.

Siguiendo por el valle hallamos otro rincón en el que la roca granítica aparece tallada y al que se conoce desde antiguo como Sepultura del Moro. Este nombre responde a las formas que perduraron en el terreno tras el abandono de las tareas mineras: fosas estrechas, en las que aún se pueden observar las marcas del pico.

 

En el punto séptimo se perciben numerosas cazoletas talladas en el afloramiento granítico, además de un canal tallado posiblemente de desagüe. Se advierten también agujeros de poste que permitirían la colocación de toldos para proteger a los mineros durante la ejecución de sus labores.

El caminante llega al punto octavo y desde él en un panel informativo se le informa acerca de la zona de vivienda de los mineros situada en un altozano próximo.

En el punto noveno, nos encontramos con uno de los descubrimientos más sorprendentes de la explotación romana. En un gran afloramiento granítico vertical hay una inscultura, quizás una serpiente o un dragón, de unos 16 metros de longitud. Este animal rememora una leyenda clásica griega, el mito de Orfeo y el vellocino de oro. En el mito el ofidio custodiaba una piel de oro. En el caso de Pino del Oro la serpiente sería la encargada de proteger las explotaciones auríferas.

Por su parte, en el último lugar del itinerario señalizado encontramos la corta de mayores dimensiones de las explotaciones de Pino del Oro. El frente de explotación tiene alrededor de 100 metros de largo y más de treinta metros de ancho. Se calcula que se llegaron a remover alrededor de 20.000 toneladas de material.

LOCALIZACIÓN Y VISITA

Pino del Oro se localiza al oeste de la capital zamorana. Desde esta se toma la carretera N-122 a lo largo de 25 km. En este punto se coge la carretera ZA-321 y, tras recorrer 3,5 kilómetros, se llega al casco urbano de Pino del Oro. El yacimiento se encuentra al oeste del caserío. El camino está señalizado.

También se obtiene abundante información sobre la minería romana de Pino del Oro en la Casa del Parque Natural Arribes del Duero emplazada en el antiguo Convento de San Francisco de Fermoselle. Las explotaciones romanas se ubican en el interior del Parque Natural.

El visitante tiene a pocos kilómetros el Puente Requejo, una estructura metálica monumental al oeste de Pino del Oro que permite cruzar el Duero entre las localidades de Villadepera y Pino del Oro. Fue inaugurado en 1914 y permitió la comunicación hasta entonces inexistente entre las comarcas zamoranas de Sayago y Aliste.