Ballobar

Historia

Ballobar se encuentra en la margen derecha de los ríos Alcanadre y Cinca, que se unen dentro del término municipal.

A esta circunstancia hace referencia su nombre, que para los pueblos prerromanos que la habitaron significaba ’río sobre río’.

Durante la Edad de Bronce, estuvo habitado por razas indoeuropeas con una lingüística que concuerda sorprendentemente con ciertas voces vascas.

Los restos de cerámica y, sobre todo, los molinos barquiformes o redondos de material granítico que tanto se dan por el Cinca, pero que son de importación, por no apreciarse esta por el valle, viene a confirmarnos el paso de civilizaciones centroeuropeas y que permanecieron, de modo estable, en el Pirineo, prodigando sus incursiones de toda la ribera.

De la Edad de Hierro aparecen en los altozanos de la derecha del Cinca, una serie de poblados de la cultura ilergeta que forman ya, de modo seguro, todo un pueblo que perdurará hasta la romanización, con idénticas características, pero con indicios dejados por las mencionadas culturas centroeuropeas. En la partida Potetas existió una estación ilergeta. Por su suelo aparecen restos de cerámica, sepulturas, piedras de remotas edificaciones.

En el área ballobarense, centramos sus fundamentos prehistóricos en tres puntos:

  • Las cuevas de las ripas, situadas a ambos lados de la población
  • Valdragas
  • Popetas

Entre 733 y 743, sabemos que Ballobar y varios castillos del Cinca dependían del emirato de Córdoba.

Hasta 1865 se conservaban restos, además de otros, de unos baños árabes. Tras el ábside de la iglesia parroquial se halla arrumbada una gran pila de piedra que la damos como árabe y que sirvió para las absoluciones. Su tamaño y disposición denotan este arte y esta finalidad.

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