La casa de piedra de Alcolea del Pinar

Inmaculada López
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Esta singular construcción data de principios del siglo XX y fue obra de Lino Bueno, un humilde soriano padre de 15 hijos, que se vio obligado a pedir al Ayuntamiento un lugar para vivir

Imágenes del exterior e interior de la casa de piedra de Alcolea del Pinar. - Foto: Javier Martínez

La historia de la casa de piedra de Alcolea del Pinar es la historia de Lino Bueno (1842-1935), un humilde soriano, padre de 15 hijos que, ante la necesidad, se vio obligado a pedir al Ayuntamiento un terreno donde poder construir una vivienda para su familia. Los responsables municipales le ofrecieron bromeando como única posibilidad unas rocas a la salida del pueblo. Pero él no lo tomó a guasa. Siguió al pie de la letra las indicaciones de los munícipes. El 19 de marzo de 1907, cuando tenía 55 años, comenzó a picar con puntero y martillo la gran piedra de arenisca que, 20 años después, albergaría la vivienda digna que, todavía hoy se conserva en perfectas condiciones.

Precisamente, la única condición que el Consistorio impuso a Lino Bueno para darle las escrituras de la casa es que ésta reuniera unas mínimas condiciones de habitabilidad, como así fue. La casa ocupa una extensión aproximada de 100 metros cuadrados distribuidos de manera irregular entre una amplia entrada, un pasillo abovedado, un salón comedor, una cocina, una recocina, una gran alcoba y una cochinera ubicada en exterior. Los techos tienen una altura superior a los dos metros y todas las estancias tienen ventanas por lo que no trasmite sensación de estrechez o claustrofobia. Todo lo contrario. Además, Lino Bueno se ocupó de equiparla, a base de moldear la piedra, de detalles tan curiosos como una chimenea, una pila y vasares en la cocina. Con todo y con eso, el Ayuntamiento de Alcolea negó a este incansable luchador las escrituras prometidas. Lino Bueno no desfalleció y escribió una carta al rey Alonso XIII explicándole lo ocurrido y solicitando su intervención. Y lo consiguió. Tal fue el impacto y admiración que el caso produjo en el monarca que el 5 de junio de 1928, acompañado por el General Primo de Rivera, cursó visita a la casa cueva; un acontecimiento que todavía recuerda una placa visible a la entrada. Pero no sólo eso. Alfonso XIII quiso poner en valor la gran gesta de Lino Bueno con la concesión de la Medalla al Mérito del Trabajo en la categoría de bronce.

Una vez fallecido Lino Bueno, estalló la Guerra Civil y la casa cueva se convirtió en polvorín y refugio de los vecinos. Terminado el conflicto bélico, la mujer e hijos regresaron a esta morada que fue habitada hasta la década de los 80, cuando se convirtió en la casa museo que hoy conocemos. A raíz de la visita de Alfonso XIII, se hizo famosa recibiendo la visita de multitud de turistas e incluso de celebridades como Sofía Loren. Además, Juan de Borbón y, posteriormente, el Rey emérito Juan Carlos I, repitieron la visita y el reconocimiento público que en su día le otorgó Alfonso XIII.

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Imágenes del exterior e interior de la casa de piedra de Alcolea del Pinar.
Imágenes del exterior e interior de la casa de piedra de Alcolea del Pinar. - Foto: Javier Martínez
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Imágenes del exterior e interior de la casa de piedra de Alcolea del Pinar. - Foto: Javier Martínez
Imágenes del exterior e interior de la casa de piedra de Alcolea del Pinar.
Imágenes del exterior e interior de la casa de piedra de Alcolea del Pinar. - Foto: Javier Martínez

En las últimas décadas, la casa cueva de Alcolea del Pinar se ha convertido en un recurso turístico único y singular en la provincia. Las estadísticas lo avalan: unas 8.000 personas se acercan cada año a conocer esta construcción, una cifra que llegó a superar los 10.000 cuando la autovía A-2 transitaba por el interior del municipio serrano y cuando además, se abría al público más días. En la actualidad, puede visitarse los fines de semana, festivos y a diario durante los meses de verano. La entrada es gratuita, pero se admiten donativos.