Somiedo, un refugio de naturaleza en la montaña asturiana

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Lagos entre valles, diversidad animal y picos con grandes vistas, algunos de los atractivos que esconde esta joya asturiana

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Lago la Cueva, parque nacional de Somiedo, Asturias

Studioimagen73 / Getty Images/iStockphoto

Hace falta valor para vivir en Somiedo. Valor, resistencia y espíritu pionero. El entorno se las trae: picachos, roquedales, lagos de montaña... Es un escondrijo ideal para proscritos de la civilización —osos, lobos, urogallos...—, pero nada confortable como hogar humano.

Se comprende que esta sea una de las comarcas más despobladas de Asturias: su densidad es de apenas 5,5 personas por kilómetro cuadrado, concentradas, además, en las zonas bajas. Que las hay, ya que el espacio abarca desde los 395 metros de altitud en Aguasmestas a los 2.194 metros del pico del Cornón. La diversidad paisajística es, consecuentemente, enorme, y el valor ecológico, incalculable. Por eso Somiedo fue protegido como parque natural en 1988 . Doce años después, en 2000, la Unesco lo declaró reserva mundial de la biosfera.

Con semejantes desniveles, se sobreentiende que el territorio es abrupto, y que la nieve permanece bastantes meses cada año. De hecho, los hielos modelaron los valles de altura, tallando circos glaciares que hoy ocupan espectaculares lagos suspendidos a un palmo del cielo: la Cueva, Calabazosa o Negro, Cerveriz, Lagunas del Páramo... Son escenarios exclusivos para quienes se aventuran por esas soledades. Desde luego, merecen el esfuerzo.

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Valle del Lago, parque nacional de Somiedo, Asturias

IHervas / Getty Images/iStockphoto

Otra manifestación del desnivel es la diversidad de los estratos vegetales, que abarcan desde la flora subalpina, capaz de resistir el frío invernal, a los bosques de hayas, robles, fresnos, arces, tilos, acebos, castaños, tejos o abedules; los prados y pastizales; los matorrales; y hasta las plantas higrófilas, adaptadas a ríos y lagos. Por tener, la flora de Somiedo incluye diversas especies endémicas, plantas que solo existen en este territorio, como la Centaurium somedanum o centaura de Somiedo.

La estrella indiscutida del parque, no obstante, esa que todos anhelan ver —preferentemente desde un poco lejos—, es el oso pardo (Ursus arctos). Existe incluso un Centro de Interpretación dedicado al plantígrado. Actualmente hay 260 osos en toda Asturias, si bien Somiedo es donde los avistamientos han sido más frecuentes los últimos años, sobre todo a principios de otoño y en primavera. Aun así no hay que engañarse: la contemplación de un animal tan esquivo es improbable; casi tanto como la del lobo ibérico. Bastante más comunes son los encuentros con venados, rebecos o corzos en los bosques. Y con ciervos, cuya espectacular berrea tiene lugar entre mediados de septiembre y finales de octubre. El parque es, asimismo, el hogar de la liebre de piornal, el desmán ibérico, la marta, la nutria o la garduña, entre los mamíferos. Además, anidan 120 especies de aves, incluidas el urogallo ibérico, el águila real, el alimoche, el halcón peregrino o los pájaros carpinteros pito negro y pico mediano. Y aún cabe añadir una veintena de anfibios y reptiles.

La mejor manera de explorar Somiedo es a pie. El parque tiene numerosas rutas senderistas debidamente señalizadas, con diferentes niveles de dificultad. Una muy espectacular y accesible es la que comunica el pueblo de Saliencia con el lago del Valle, siguiendo el sendero de pequeño recorrido PRAS-15.

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El oso pardo es la especie más famosa del parque nacional de Somiedo (Asturias)

Freder / Getty Images

Más exigente es la que sigue el PRAS-10 y asciende a la cima del Cornón, la cúspide del espacio natural, desde donde se disfrutan unas panorámicas amplísimas.

Como ya se dijo, el avistamiento de fauna salvaje durante las caminatas es infrecuente. No sucede lo mismo con las vacas, sobre todo las de raza “asturiana de los valles”, omnipresentes. Todavía hoy, el sector primario ocupa a dos de cada tres adultos en Somiedo, y el paisaje más característico del espacio son los pastos de altura, las brañas. Muchas de ellas acogen las tradicionales cabañas o teitos, construidas con una base de piedra sobre la que se alza un armazón de madera cubierto con brezo y ramas de escoba. Un buen lugar para familiarizarse con esas construcciones y con la vida de sus pobladores es el Ecomuseo de Somiedo. También se encuentra abundante información en el Centro de Interpretación del parque natural de Somiedo, en Pola de Somiedo, una de las 15 parroquias que forman el Concejo local.

La empresa de autobuses ALSA comunica Oviedo con la comarca. Se puede descargar un mapa del parque natural aquí.

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Uno de los teitos característicos de esta zona de Asturias

carolinatormento / Getty Images/iStockphoto
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